limpieza de oficinaLa limpieza y desinfección es un imperativo en cualquier empresa o entorno. Para conseguir que se lleve a cabo correctamente se deben establecer una serie de normas, preferiblemente escritas, que determinen aspectos como la frecuencia de limpieza o desinfección, los productos empleados, etc. Un plan de limpieza y desinfección es un documento que recoge todas las operaciones referentes a la limpieza y desinfección de los espacios.

Pero, antes de entrar en materia, primero debemos saber diferenciar entre la desinfección y la limpieza; conocemos como desinfección al tratamiento físico o químico que elimina agentes patógenos tales como virus, bacterias y protozoos. Limpiar, por otro lado, se encarga de eliminar toda la suciedad que puede apreciarse.

Para un correcto plan de limpieza y desinfección podemos seguir los siguientes pasos:

  1. Realización de un estudio inicial. En este primer paso debemos definir las instalaciones y maquinarias que van a ser objeto del plan. Se recomienda la utilización de un plano de las instalaciones e ir indicando todo aquello susceptible de ser manchado. Se aconseja marcar cada zona con un número (por ejemplo cocina 1, vestuarios 2…) y cada máquina o equipamiento con una letra (por ejemplo las mesas calientas A), esta es una muy buena técnica que favorecerá unos buenos resultados a niveles organizativos. También es recomendable en este momento recuperar las fichas técnicas y de seguridad de nuestros equipos.
  2. Determinar los productos químicos y utensilios a emplear. Una vez recopilada toda la información, se decidirán qué productos se emplearán según las normas de seguridad de los elementos que vayamos a limpiar. Tras decidir qué productos se emplearán, se podrán establecer la forma (según las fichas de seguridad de los mismos) de limpieza, utensilios o maquinarias que serán necesarias.
  3. Implantación del plan. Tras estos dos pasos, podemos implantar una primera versión de nuestro plan de limpieza y desinfección. Para el correcto control, y poder comprobar posteriormente la eficiencia de nuestro plan, se recomienda desarrollar tablas de limpieza por zonas, equipos o utensilios de limpieza. Un factor clave en la implantación de este, o cualquier otro plan, es la formación. Formar e informar a los empleados, tanto el personal de limpieza como no, es un factor que afectará en gran medida en el éxito o fracaso de nuestro plan.
  4. Revisión del plan. Un plan de limpieza siempre debe estar en continua revisión, pues nos arrojará luz sobre posibles problemas o deficiencias en la limpieza y desinfección de las zonas. Emplear casillas de verificación y realizar controles, tanto visuales como analíticos, de los espacios son los métodos más comunes de revisión.
  5. Mejorar. Con los resultados obtenidos, estudiaremos qué acciones debemos de tomar para mejorar aquellos aspectos con los que no estamos del todo contento.

Recuerde que el plan de limpieza es un elemento vivo, que nunca se debe dejar de revisar y mejorar. Siendo extrapolable a prácticamente todos los sectores, pero es más exigente en la industria alimentaria o sanitaria, por lo que también deberá tener en cuenta la normativa vigente a la hora de desarrollar el citado plan.

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