Una incorrecta dosificación de los productos de limpieza generará para su empresa sobrecostes inesperados, además de unos peores resultados de higiene, con el consecuente riesgos que ello supone para los trabajadores. Varios estudios han detectado que una mala dosificación puede generar los siguientes problemas.

  • Resultados ineficientes. El hecho de utilizar más cantidad de producto no se traduce en una mejor limpieza, sino al contrario, ya que puede derivar en una mayor resistencia de los gérmenes al convertirlos en inmunes.
  • Secado lento. Una dosis elevada hará que el secado de las superficies sea más lento y dificulte, a la vez, el trabajo del personal de limpieza. Además, recordemos que los gérmenes proliferan con mayor facilidad en zonas húmedas, por lo que no conseguiríamos la higiene deseada. Finalmente, si el espacio es muy transitado, se corre el riesgo de al no haber secado lo suficiente, la limpieza no sea efectiva.
  • Desgaste de los útiles de limpieza. Especialmente si se emplean productos productos químicos agresivos sin apenas diluirlos. Las mopas, mochos y paños reducen considerablemente su vida útil, pero afecta especialmente a las fibras, aumentando tanto su desgaste y como la probabilidad de rotura.
  • Sobrecostes inesperados. Los costes en productos y utensilios de limpieza pueden elevarse bastante si el personal encargado de la limpieza abusa de los productos.
  • Rastros después de la limpieza. Una mala dosificación en la limpieza también deriva en la presencia de velos, que transmiten esa sensación de suciedad.
  • Riesgos para la salud. Al dispensar dosis más elevadas, el personal de limpieza se encuentra expuesto a los productos químicos en mayor dosis, llegando a generar problemas en la salud de los mismos, especialmente si se trabaja con productos con un alto nivel de toxicidad o sea estrictamente necesario aplicar el producto puro. En estos casos, se dotará al personal de equipos de protección como las mascarillas para evitar riesgos de inhalación.

Por todo esto, es siempre recomendable seguir las instrucciones de aplicación del producto, adquirir productos con sistemas de dosificación o productos monodosis, para así evitar los problemas de la sobredosificación.

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