Como cada septiembre, los colegios y centros educativos se preparan para la vuelta al cole de muchos niños y niñas; la limpieza general de un centro educativo no difiere mucho de la limpieza de otras dependencias, aunque tendremos que tener presente que la mayor parte de las personas que ocupan el centro son bebés, niños o adolescentes. En cualquier caso, hablamos de personas que están desarrollando sus anticuerpos, lo que las hacen más vulnerables a infecciones y contagios.

Las necesidades de limpieza de cada una de las estancias o dependencias existentes en cualquier centro, variará en función de su uso y de la frecuencia de paso. Por ejemplo, el recreo al ser un área exterior, no requiere desinfección al encontrarse afectado por agentes externos contaminantes haciendo absurda la tarea de desinfección. A pesar de ello, hay que limpiar esta y cualquier zona, siempre que sea posible.

En las aulas fácilmente encontraremos por el suelo papeles, restos de goma de borrar o de tizas. Aunque no existe un protocolo concreto, los pasos a seguir en líneas generales son: vaciar las papeleras, eliminar el polvo de las zonas altas, limpiar el mobiliario, eliminar el polvo del suelo con una mopa y fregar el suelo.

Por otro lado, los cuartos de baño, aseos o vestuarios son espacios a los que hay que prestar especial atención, al ser lugares donde la proliferación de gérmenes y bacterias son elevados. En este sentido, el inodoro es el aparato sanitario que más peligro ofrece y con el que hay que tener una especial atención.

La cocina y el comedor es un espacio que no todos los centros educativos disponen. Las suciedades más habituales son:

  • Restos de comida en el suelo o en las mesas: migas de pan, trozos de fruta, etc.
  • Restos de suciedad exterior: papeles, clips, etc.
  • Chicles, caramelos, envoltorios, etc.

No hay que olvidar que la cocina es una zona de alto riesgo donde la limpieza debe ser especialmente cuidada y detallada, donde primará la desinfección.

Otro factor importante es la frecuencia de limpieza, aunque cada estancia necesitará su propio programa de limpieza y periodicidad, la limpieza de los centros se producirá de manera diario, realizando otros tipos de limpiezas, de mayor envergadura y mayor desinfección, en otros períodos de tiempos (quincenales, mensuales, trimestrales…) según el tipo de suciedad y la importancia de la desinfección.

Oras consideraciones a tener presente son la limpieza, como mínimo una vez al mes, de todos los zócalos y enchufes, eliminando el polvo de las puertas y ventanas y de las zonas altas, techos, apliques y puntos de luz.

Finalmente, espacios como parvularios y guarderías, la limpieza ha de ser exhaustiva, empleando detergentes y desinfectantes que no contengan residuos tóxicos. Acortando las frecuencias de limpieza y limpiar más a menudo todo aquello que los niños y niñas tengan a su alcance.

En Dimasa, disponemos de un amplio abanico de productos para la limpieza de colegios y centros, especialmente sin residuos tóxicos y especialmente diseñados para higienizar las estancias.

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